Dame una guitarra y seré más feliz

Por Maribel Alcolea Hernández

La sociedad nos demanda cada día más el aprendizaje musical e instrumental a edades tempranas, por lo que surge la necesidad de unas metodologías adecuadas para estas enseñanzas.

 El objetivo es utilizar un método de aprendizaje para que los niños de 3 a 10 años estudien de manera divertida, creativa y con motivación la guitarra y el lenguaje musical de  un modo global.

 El resultado final es que los alumnos comiencen antes con el estudio de la guitarra, de una manera lúdica, adecuada a su edad y que cuando inicien sus estudios elementales tengan unos conocimientos previos.

 Nace así una nueva metodología para la enseñanza: la magia de una caja sonora, la Guitarra: El Método Maguit.

Cuando escuchamos música se ponen en marcha uno u otro hemisferio cerebral, si además de escuchar cantamos o bailamos, se van poniendo en acción un hemisferio u otro.

En los músicos al tocar su instrumento, leer música y todas las acciones que conlleva, se intercomunican los dos hemisferios.

Tal como subraya la coautora del estudio de los Laboratorios de Neurociencia de la Universidad de Harvard del Hospital Pediátrico de Boston, “estudiar y practicar música es para la mente como el deporte para el cuerpo, aunque esto ya lo afirmó Platón, filósofo griego, que vivió del 427 al 347 a. C. “La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo”.

Puede resultar difícil enseñar la guitarra a niños pequeños si no se utilizan las metodologías adecuadas para ellos.

CARACTERÍSTICAS PSICOEVOLUTIVAS DE LOS NIÑOS DE 5 A 8 AÑOS DE EDAD:

Entre los cinco y los ocho años de edad, los niños atraviesan una etapa muy importante, de modo que la elección de determinados aprendizajes como el estudio de un instrumento, puede favorecer de una manera muy positiva el desarrollo de muchas capacidades:

  • Mayor control, dominio y coordinación motriz, que repercute en las habilidades físicas básicas, armonía, agilidad, equilibrio y control tónico, conforme van cumpliendo años.
  • La agilidad, precisión y control de los movimientos finos que le permiten realizar tareas cada vez más complejas que requieren una mayor coordinación óculo-manual.
  • Seguir unas normas sencillas y conocer la importancia de respetarlas.

Hemos de tener presente que los niños de cinco y seis años captan la realidad como un todo, lo que supone que el aprendizaje del lenguaje musical y del instrumento deben abordarse de manera globalizada.

 La enseñanza globalizada basada en la teoría de Gestalt parte del supuesto de que formamos ideas de forma general sobre un concepto para después pasar a lo particular, es decir, al análisis de sus componentes.           

 Según Pierre Vayer a los cinco años los niños poseen todas las coordinaciones motrices: Son capaces de sentarse con el tronco recto, distinguir derecha e izquierda, lateralidad no afirmada pero si la dominancia, si bien no pueden mantener mucho tiempo la atención ni las posturas. De los cinco a los siete años pasan del estado global al de diferenciación. A los siete años poseen ya un control postural y respiratorio y son capaces de mantener la atención varias horas al día.

A partir de los siete años, los niños entran según Piaget, en la etapa de operaciones concretas, en la cual los procesos de razonamiento se vuelven lógicos y los aplican a problemas concretos o reales.

A partir de esta edad son capaces de captar perfectamente los códigos convencionales y mostrar una fluidez gradual en su uso (lectura, escritura, lenguaje musical).

No todos los niños tienen una evolución igual, dependiendo de muchos factores que pueden influir en la misma. De ahí la importancia de una enseñanza personalizada, que introduce el aprendizaje teniendo en cuenta al alumno como ser social y como ser individual.

Conocer y emplear los métodos es uno de los puntos principales en el período de formación pedagógico.

Los métodos pedagógicos, dan una cantidad innumerable de posibilidades y recursos para la práctica docente y proporcionan la base de una serie de situaciones y casos comunes en el aula.

Es imprescindible conocer el momento de la evolución psicológica del alumno. De este modo podremos entender y predecir las capacidades, conductas e intereses propios de cada edad. Así, será posible facilitarle la adquisición de los aprendizajes.

 El profesor debe conocer las condiciones propias de cada alumno, una serie de técnicas, estrategias y métodos que le permitan optimizar tiempos y recursos en todo momento. Nos referimos pues a aspectos como la flexibilidad, la capacidad de motivar al alumno, la creación de un beneficioso clima de confianza, la planificación y organización de las sesiones, el fomento de la creatividad, favoreciendo tanto las experiencias individuales como las colectivas.

A través de la motivación se desarrollarán todas las actividades que deseemos llevar a cabo, para ello contaremos con el juego como principal aliado.

Dotaremos a todas las actividades de un carácter lúdico que las haga más atractivas.

Se pretende preparar al alumnado como intérprete, como auditor y receptor de música, como realizador expresivo y creativo, y como conocedor de los rudimentos de la técnica de la guitarra y del lenguaje musical.

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